Los seres de Luz

esunaluz

Estamos anclados en la materia, incluso se podría decir que estamos engarzados en ella. Las limitaciones físicas nos vinculan tan profundamente a lo que nos rodea que hemos creado un hogar en este plano tan realista y palpable que convierte todo lo exterior en invisible e imperceptible. El cerebro o mente limitada ansia tocar, oler, saborear, ver para creer y punto. Si no lo veo no lo creo, si no lo veo, no existe. Aquí empieza una lucha entre la materia contundente y el poder sensorial de los humanos, una lucha en la que siempre, la materia contundente ganará por estar formada exactamente por la misma esencia que la mente, su vínculo es tan ancestral como natural, una simbiosis de materia que se autocomplace constantemente.

En realidad el mundo y el humano están hechos para ser uno, con una fluidez y equilibro tan compensado que cualquier mente se adaptará a esta simbiosis sin esfuerzo, y pasará el tiempo complaciendo de tal manera, que será posible vivir una vida con un espíritu completamente dormido, siempre y cuando la mente esté activa y complacida por la materia.

Vivimos en un mundo dispuesto para la mecanización del cuerpo, el humano y su composición material se adapta increíblemente rápido al esclavismo, a la carencia de sentidos y al vacío, y así se vive una vida válida y útil, pues el cuerpo no necesita más que oxígeno y alimento para durar lo que tenga que durar.

La contaminación lumínica nos impide ver las estrellas, nuestro hogar ancestral y motor energético más poderoso. La publicidad, el ansia por conseguir esto o aquello, nos inducen a un ciclo de vida extremadamente rápido, donde apenas podemos ver o escuchar aquello que se nos muestra o dice. Vivimos de forma mecánica con todo lo que hay que saber ya sabido, y con el ansia de complacer cientos de necesidades terroríficamente impuestas como meta existencial. Haciendo que el cuerpo y la mente no hagan más que lo básico para su subsistencia, con imposibilidad de ver más allá, con la imposibilidad de conectar, por estar en un punto en el que no se requiere alimentar la no materia.

Llamamos seres de luz o entidades positivas a aquellas formas de vida que reinan por encima del plano material y sobre las dimensiones inferiores. A aquellos seres que llevan tanto tiempo existiendo que han podido ver el origen de nuestro nacimiento, nos han visto nacer, crecer y caer tantas veces como lo hemos hecho. Y pacientes observan de tanto en tanto, cual será nuestro siguiente paso. Muchos creen que estos seres nos ven tal y como nosotros vemos a las hormigas; las conocemos, las vemos, sabemos que están ahí pero no le damos ninguna importancia, las consideramos inferiores, pudiendo pisarlas y matarlas sin ninguna clase de remordimiento.

 

seres de luzEsto en parte es cierto, por que fuera del reino de la materia hay tanta existencia infinita que para algunas entidades carecemos de importancia, mientras que para otras somos una pieza clave de vida en evolución y se preocupan y ocupan gramo a gramo, de que nuestro paso por este caos social en el que vivimos pueda encaminarnos al despertar de consciencia que necesitamos. No pueden interferir de manera directa en nuestra vida, forma parte de la ley del todo, cada ser debe llegar al nivel por si mismo, como un proceso escalonado delicado en el que se debe ascender lenta y concienzudamente, sin poder pasar del 0 al 100 en un instante ya que muy posiblemente nuestra condición material y pensamiento limitado se desbordaría y confundiría, pudiendo llevarnos incluso a la locura. Por eso depende del nivel de cada uno, de la apertura o la creencia individual, de su trabajo íntimo y personal, para poder llegar ver a estas entidades o simplemente percatarse de sus señales, o por el contrario vivir otra vida más en el completo silencio dado por el cerrazón del espíritu.

El paso por el reino de la materia es algo puramente transicional, es el proceso de aprendizaje, de experimentación que conduce al despertar. Un ciclo de vida, muerte y reencarnación que pude darse durante miles de años, y más cuando vivimos en un mundo, que por intereses que ahora mismo no vienen al caso, procuran que sea un proceso lento y doloroso para mantenernos anclados en este escalón evolutivo durante el mayor tiempo posible.

El cuerpo y la mente obedece y crea reyes y totalidades de lo que puede ver y creer, sin embargo el espíritu crece de todo lo contrario, de lo imperceptible, de las energías invisibles, de lo que se siente, de lo que se intuye. Ahí es donde residen aquellos seres superiores, en ese plano es donde de alguna manera se comunican y ejercen su naturaleza hacia nosotros, un lugar que existe en el interior de cada uno que nada tiene que ver con la vida que nos rodea últimamente. Dos puntos que hay que saber diferenciar y separar para que cada uno pueda nutrirse individualmente y al ritmo que necesite. La forma de ver la realidad a través de los ojos, que nos permita filtrar la verdad de la mentira, para que al corazón llegue aquello que necesitamos para comprender y no para confundirnos y anclarnos más en la vorágine material. Tener una mente sana con capacidad de desprenderse de lo que inútilmente ocupa hueco dentro de nosotros para que a través del silencio interno puedan hacer eco los mensajes que llegan de más allá de lo que comprendemos.

Por fin la humanidad a derrumbado la mentira de que estamos solos en el universo, hemos pasado de creer en esa soledad a que cualquier forma de vida es posible, aunque no se asemeje a la nuestra. Hasta donde sabemos y creemos cientos de miles de millones de años ocupan el universo, un tiempo larguísimo para que muchas formas de existencia nazcan y evolucionen para alcanzar una forma de vida que nuestro cerebro no es capaz de asimilar. Pues esto tan sencillo es una máxima tan real como natural. Toda base proviene de la misma cuna, composiciones exactas que han derivado a numerosas formas debido a un profundo deseo evolutivo, y nosotros que somos capaces de creernos el todo y la nada en la misma conversación, nos encaminamos a través del tiempo que hemos conformado a escalones que aun no imaginamos, pero que nuestra alma, sin embargo, conoce desde la intuición, y ansia de forma natural más conocimiento y comprensión respecto a su destino, y es trabajo del cuerpo y mente abrir este canal para que ésta pueda nutrirse y alcanzar un estado de totalidad, no sólo con la materia, si no con la esencia total de su casa. Aquel lugar donde alguien se preocupa por nosotros de manera universal e individual, que invita al desapego de lo material para que nuestra vibración aumente, que a través del amor y el sosiego, del silencio, trae mensajes para que comprendamos que aquí en la materia no hay una cima ni un todo, si no un principio hacia algo más grande. Y que por nada del mundo debemos anclarnos a las leyes y a los reyes impuestos de este plano, si no que debemos avanzar casi de manera egoísta en el camino particular. Que el encierro, por cómodo y complaciente que resulte no es más que un pequeño tramo a la totalidad.

 

Leer más: ¿Qué es la glándula pineal?

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2 respuestas a Los seres de Luz

  1. luz dijo:

    ORACIÖN AL ARCANGEL SAN RAFAEL……
    OH DIVINO LOGOS RARAPHAEL, GRAN SER INMORTAL,DIOS DE LA MENTE, TU QUE PROPORSIONAS LA INTELIGENCIA, EQUILIBRANDO EL SENTIMIENTO Y EL PENSAMIENTO, POR MEDIO DE MERCURIO CRISTICO,POR LA MAGESTAD DEL CRISTO, POR LA GLORIA DEL CRISTO, PARA QUE ME INICIES ES LA SAGRADA CIENCIA DE LA VIDA Y PUEDA CONSIENTEMENTE SERVIR A TODOS LOS SERES EN SU PROCESO DE PERFECCIONAMIENTO…

    PARA BIEN DE LA POBRE HUMANIDAD Y POR MIS MERECIMINTOS Y BUENAS OBRAS,TE RUEGO DE TODO CORAZON O GRAN SER DE LA MENTE, PARA QUE ME OTORGUES LA AYUDA DE TODAS LAS FUERZAS DE TU MINISTERIO PARA ALCANZAR CON TODOS MIS SEMEJANTES LA COMPRENSIÓN Y LA REALIZACION SUPREMA DE LA EXISTENCIA, AMEN, AMEN,AMEN…

    Es una oración que reza los
    Días Lunes.

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    • peregrinoweb dijo:

      Quizás me equivoque, y de ser así, prefiero ser bocazas a un ignorante por cobardía.

      Siempre he pensado que el valor de las cosas reside en ellas mismas, y que el camino es aprender a verlo, lo cual no es poco. Existen muchas oraciones que son preciosas por la profundidad de sus palabras, pero, cuidado, porque bajo la mala interpretación de auténticas maravillas se han cometido las mayores matanzas.

      Por ésto, yo creo en el poder de la oración. Creo que a base de repetirnos algo de manera constante termina por tomar forma. Pero sé que ser consciente de éste poder, como fuerza en sí misma es aún más importante, porque es la consciencia la que nos libera de nuestra realidad y nos resucita como creadores de la misma.

      Entonces, diría yo, cuando los ojos saben ver, el poder de la oración es infinitamente más poderoso, puesto que la comprensión de la misma es mayor. Pero cuando se repiten sistemáticamente diferentes oraciones para producir éste u otro estado, al ser un acto en busca de beneficio propio, éstas nunca acaban de traer la libertad que predican.

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